Antes de empezar debo aclarar algo: no soy un sabio, ni un genio, y apenas si por mi trabajo e historia entraría en lo que modernamente se conocería como un "geek" o "nerd". También debo aclarar que escribo estas líneas por que sé que es prácticamente imposible que alguien las lea. Sin embargo, por situaciones de la vida y gracias a la influencia de mi hermano mayor, me dedico hoy día y desde hace muchos años al negocio de la tecnología, en específico de la informática.
De la primera vez que toqué un teclado de computadora (a los 8 o 9 años) hasta ahora ha cambiado radicalmente el cómo se han integrado las tecnologías de información en la sociedad; cuando era niño y llegaba a la primaria con mis compañeros a decirles que había descubierto cómo usar tal o cual programa era visto como un bicho raro, y seguramente no había forma más rápida de quedarse solo y sin amigos que intentar hablar de algo relacionado al respecto de ciencia o tecnología. Como si fuese un pecado el conocimiento.
Hoy tenemos "ñoños" que son vistos como estrellas de rock, que son famosos y populares. Tenemos personas como Bill Gates que es famoso por haber levantado el imperio de Microsoft a partir de haber vendido un sistema operativo que no desarrolló en un trato por lo demás abusivo, o el archireconocido Steve Jobs, que se encargó de comercializar una computadora bastante genial en un principio, desarrollada por su amigo Steve Wozniak. Ellos son estandartes de lo que la gente admira de la informática: básicamente gente que hizo negocio, pero que en realidad no desarrolló nada nuevo, sino que abusó de otras personas.
Sin embargo, aquellos científicos de datos, ingenieros e inventores que construyeron las bases de nuestras modernas computadoras, que establecieron los pilares de nuestra áltamente informatizada sociedad, que tuvieron la visión, la inteligencia, la sabiduría y el ingenio para construir y diseñar las maravillosas máquinas que ahora están tan difundidas siguen siendo ignorados por la sociedad, siguen siendo omitidos de los escenarios y sus cuentas bancarias no se corresponden en lo más mínimo con el número de personas que deben sus vidas, sus trabajos, sus sueños a sus inventos. "Ted" Hoff, Dennis Ritchie, Brian Kernighan, Grace Hopper, Tim Parsons, y otros son nombres que apenas si gente especializada del medio ha oído.
A nivel local las cosas no son distintas: cada dos o tres días tenemos una nota en medios locales hablándonos de que el gobierno (federal, estatal o municipal) acaba de comprar nueva tecnología para atender las necesidades de seguridad, educación, salud... vemos notas hablándonos de jóvenes ingenieros que desarrollaron tal o cual invento revolucionario que cambiará nuestras vidas, y vamos a las plazas de la tecnología a comprar un teléfono móvil nuevo, o una nueva computadora por que alguien nos ha dicho que la que teníamos ya no sirve. La gente siente que sabe de tecnología por que posee un dispositivo de marca Apple o por que se acaba de instalar Windows 10, tenemos también las asociaciones de "hackers" (que malbaratan el término) que están tan perdidas que hasta sus grafismos están basados precisamente en el único lenguaje en que es realmente imposible programar, y piensan que hablan de tecnología cuando dicen cuanto cuesta tal o cual producto o que actualizaron el antivirus. Y creen que todo está bien, que están seguros.
Sin embargo, tras bambalinas la cosas es muy distinta: muchos de esos inventos revolucionarios no son otra cosa que meras adecuaciones de tecnología ya existente, los otros inventos que son en realidad revolucionarios rara vez llegan a ser negocio para sus creadores y se extinguen detrás de la sombra de políticos o empresarios de dudosa ética que intenta sacar provecho, y que prefieren que la gente no se beneficie de esos inventos antes de ceder un solo centavo de sus ilógicas ambiciones. Las adquisiciones millonarias que el Estado hace en tecnología suelen ser solamente tratos ventajosos para los gobernantes (que misteriosamente nunca salen en los escándalos periodísticos, cuando son al menos 10 veces más abusivos y que normalmente nunca llegan realmente a entregarse) y aquellas herramientas que llegan a manos de los que deben usarlas, caen en manos de personas que rara vez tienen la mínima intención de volverlas productivas, aún en los raros casos donde esos departamentos tengan gente capacitada para hacerlo.
Y es que ese es otro tema: hace casi cuatro lustros, cuando conocí el mundo empresarial, los departamentos de informática de las empresas y gobiernos solían estar integrados por una o dos personas (normalmente estudiantes) que tenían algún conocimiento informático más o menos avanzado, que solían realizar la mayor parte del trabajo; y 3 o más personas que solían gente a la que por parentesco u otro tipo de deuda política se les daba un puesto ahí por que no había otro lugar donde acomodarlos, y que solían tener salarios al menos 20% mayores que las personas hacían el trabajo. Actualmente ésto ha cambiado un poco, siguen siendo una o dos personas con conocimientos avanzados que realizan la mayor parte del trabajo, 3 o más personas con conocimientos básicos a los que se debía algún favor político, y uno o dos sin la menor capacitación o entrenamiento, a los que se debe un favor político pero se les quiere tener fuera del reflector. Sin embargo, que el sueldo de los que de veras trabajan sigue siendo el menor, eso se mantiene.
Por otro lado, en mi carrera he trabajado desarrollando tecnología para el sector público y privado, y he invertido buena parte de mi vida en hacer que esas herramientas sean cada vez mejores. Muchos me pueden acusar de heterodoxo, y quizás con razón, sin embargo, siempre he intentado ofrecer soluciones lo más ingeniosas y creativas posibles, aún con mi falta de canon académico; y he visto como mis productos caen en manos de departamentos de "informática" a los que les cuesta trabajo realizar las labores más básicas y obvias. He visto como horas de desarrollo invertidas se esfuman detrás de un "pero es que implementar ese módulo me haría trabajar más", y he visto como toda esa gente que está en el departamento de informática por favores políticos anuncian la terminación de proyectos que nunca van a usar. He visto empresas comprar productos 10 veces más caros por que llevaron al dueño de putas, los he visto hacer inversiones en tecnología totalmente contrarias a la lógica por que "es de mejor marca". Y ésto no sale a la luz.
No sale (ni saldrá nunca) a la opinión pública el trabajo que un montón de gente está realizando para hacer que las cosas funcionen. No sale en los periódicos que hay alguien que desarrolló un sistema que ahorra en un ayuntamiento cerca de 400,000 hojas de papel al año, ni sale a la luz que un ayuntamiento gastó millones de pesos en comprar un software que ya tenía, y que su departamento de sistemas simplemente no quiso usar por que le da pereza (y que tampoco van a usar el nuevo, de pasada). No se ve en los titulares el trabajo que hombres y mujeres valientes y entregados están realizando todos los días para evitar que millones de pesos del erario público terminen en manos de empresarios y políticos corruptos, y que lo evitan haciendo algo bien simple: el trabajo para el que fueron contratados. Tampoco dicen que los comprometidos ayuntamientos siguen gastando millones de pesos que terminan en empresas extranjeras, sobre empresas locales, solamente por ese enfermo malinchismo del que está enfermo México. Eso no sale en los medios.
Hoy tengo la oportunidad de trabajar con un equipo de personas que han decidido cambiar las cosas, hoy soy parte de ese equipo que ahorra 400,000 hojas de papel al año, de ese equipo de gente que deja de gastar millones de pesos en cosas que se pueden hacer mejor dentro de la institución. Hoy desarrollamos ideas innovadoras para beneficio de los ciudadanos que pagan nuestros sueldos e intentamos hacer que ese desarrollo tecnológico se traduzca en un mejor aprovechamiento de los recursos. Recursos que además no tenemos, y que por cuestiones administrativas nunca van a llegar a nosotros. No son "niños genio" de 15 años, y tampoco hacemos millones vendiendo espejitos. No somos famosos, solamente hacemos nuestro trabajo, día a día.
No, no estamos en los reflectores, por que si usted quiere ser discriminado, ya puede ser negro, homosexual, indígena, mujer o comunista, y habrá alguien de su misma condición haciendo marchas y solidarizándose con usted. Pero si usted quiere ser discriminado y además estar solo, y que no exista un alma que se preocupe de usted, entonces usted lo que debe hacer es hacerse ñoño, hablar de tecnología y no de productos, hablar de ciencia y no de consumo, intentar desvelar los secretos del universo... y en nuestro caso, hacer algo tan sobrenatural como nuestro trabajo, como sobreponernos a las limitaciones políticas y administrativas y demostrar que no hacen falta millones para cambiar el mundo, por que no necesitamos computadoras de marcas vistosas, ni consumir "gadgets"; y mucho menos estamos en las reuniones de "hacking cívico", ni vestimos a la moda con camisetas nerds, no, básicamente estamos muy ocupados trabajando para los ciudadanos y no tenemos tiempo de seguir modas o tendencias, por que resulta que lo único que hace falta es conocimiento, inteligencia y valor.