(Colaboración con Andrea Díaz)
Como todo lo importante, sucedió en un momento donde estuvimos a punto de extinguirnos.
Siglos después se le conoció a ese evento como "El Amanecer a las Estrellas" y ahora ya nadie se acuerda quién o quiénes lo iniciaron. Muchos historiadores afirman que fue intencional, que fueron aquellos que lo iniciaron los mismos que se encargaron de borrarse a si mismos de la historia. Lo cierto es que nadie, en ningún mundo donde viva la humanidad están registrados esos nombres.
Lo que sí sabemos es que cuando inició la humanidad estaba sumida en une serie de crisis sucesivas debido a métodos increíblemente ineficientes (algunos incluso los califican de estúpidos) de gestionar la energía del único mundo en el que residía. Gracias a sus torpezas para gestionar sus recursos desperdiciaban la mayor parte de la energía solar, basaban toda la tecnología en combustibles fósiles y mantenían a la gran mayoría la población en condiciones deplorables. La cultura estaba corrompida hasta la raíz por dos conceptos absurdos: "prestigio" y "riqueza"; hoy en día, sin embargo, ambos conceptos nos resultan tan ajenos que los historiadores se cuestionan mucho por qué en aquel entonces fueron tan vigentes.
En esa época, obtener "prestigio" y "riqueza" llegaba a ser considerada la única misión en la vida de un ser humano. Ambos implicaban que un individuo pudiera desperdiciar más energía de la que podía producir a través de la manipulación y sometimiento de la consciencia de otros individuos. Si bien se sabe que las reglas éticas y morales de la época condenaban el abuso, el sometimiento y el asesinato, también sabemos que todo eso se justificaba en la intimidad si se trataba de obtener "prestigio" y "riqueza". Había muchos casos que gracias a que un montón de individuos estaban de acuerdo en que alguien tenía "prestigio" le justificaban asesinatos, hurtos -un crimen muy de la época, que podría explicarse como el obtener el control de los recursos de otro a la fuerza- e incluso verdaderos crímenes como el sometimiento de la voluntad de otros.
Los creadores del Amanecer de las Estrellas fueron conscientes de la aberración de ambos conceptos, y por métodos que no han quedado registrados, y quizás manipulando a otros a través de esa idolatría por el "prestigio" y la "riqueza" fueron poco a poco afincándose en posiciones donde podrían expandir su influencia. En algún punto se sabe que tuvieron en sus manos una fuerza militar considerable y una influencia entre otros "dirigentes" (individuos a los que, sin ninguna razón práctica, se les otorgaba poder sobre grupos de población para que teóricamente velaran por el interés común) que les permitió poner en marcha el Amanecer.
En aquella época, el máximo representante y símbolo del "prestigio" y la "riqueza" que tenían sentenciada a la humanidad a la extinción era una industria conocida como "moda", que se encargaba de producir la vestimenta de la población, pero distorsionando y manipulando su valor práctico con un valor simbólico que era decidido por una minoría sin llevar siempre una agenda clara; si bien es cierto la "moda" no era la única actividad que sostenía la cultura autodestructiva de la época, era quizás la más simbólica al respecto y la que más hondo dañaba la cultura y mente humana. Se podían llegar a dedicar cantidades enormes de energía para la producción de vestuario técnicamente inútil que por el simple hecho de poseer una marca o signo distintivo se le consideraba de mayor valor. Miles de seres humanos eran torturados y esclavizados produciendo vestimentas ineficientes que luego serían vendidas entre las sociedades más desperdiciadoras para que pudieran sentirse poseedoras de "prestigio" y generando enorme "riqueza", la cual, a su ves, era necesaria para obtener elementos de "moda" que, arbitrariamente, se decidía que valían más que otros. La gente con menos "riqueza" era obligada a dilapidar sus pocos recursos en intentar adquirir el prestigio que les daría una vestimenta de "moda". Todo era un gran círculo vicioso que mantenía a la humanidad ajena a búsquedas superiores de la consciencia.
Entonces, los Iniciadores actuaron: en un ataque coordinado encarcelaron o mataron a los principales dirigentes del mundo de la "moda". Suponemos que se usó una fuerza militar considerable y además una estrategia que permitió que otros "dirigentes" no pudieran ofrecer objeciones. Con este golpe certero al principal símbolo de la enajenación se puede pensar de manera simplista que se construyó el primer motor Alcubierre, pero en realidad fue mucho más complejo: una vez encarcelados los cabecillas del mundo de la moda, fueron expropiados todos sus recursos ("riqueza" en el lenguaje de la época) y con ellos se diseñaron las primeras Universidades Colmena, que se fundaron precisamente en los antiguos talleres textiles donde antes miles de personas eran esclavizadas. Lo que antes era un sitio de sufrimiento donde apenas si era recompensado su trabajo se volvió un lugar de aprendizaje y estudio con una finalidad muy clara: desarrollar la Tela Primera que se tiene registro. Los trabajadores de rango medio de la industria de la "moda" pudieron elegir entre unirse a los esfuerzos para desarrollar la Tela Primera, o la prisión y muerte.
Antes ya se usaba la palabra tela, sin embargo, era muy distinto a lo que ahora conocemos como tal: solían ser tejidos de fibras vegetales o pelo animal que tenían ciertas capacidades térmicas, y ofrecían una capacidad muy pobre de protección. También había tejidos sintéticos que eran hechos para propósitos específicos, pero en general eran contaminantes, poco reutilizables y frágiles; en cambio la Tela Primera era un tejido hecho de fibras sintéticas basadas en nanotubos de carbono, fácil de producir, pero lo más importante: fácil de reciclar. La Tela Primera además era unas 100 veces más resistente que los anteriores textiles, siendo de mucha utilidad para proteger la vida en aquellos tiempos tan violentos, protegía mejor del calor y del frío pudiendo conservar o disipar la temperatura según fuera necesario, era fácil de manipular a través de impresoras textiles especializadas, y requería de muy poca energía para su transformación. Las herederas de la Tela Primera fue lo que arropó a los primeros expedicionarios interestelares, y desde entonces nos ha cubierto y protegido.
Cuando la humanidad tuvo a su disposición la Tela Primera, entonces la industria de la "moda" se declaró ilegal y se persiguió con prisión o muerte a quienes se negaran a abandonarla. Hubo protestas entre algunos sectores retrógadas de la población que consideraban vulneradas sus libertades al no poder usar muchos más recursos de los necesarios para obtener una vestimenta frágil. Sin embargo, la Tela Primera ya estaba ahí y de las instalaciones y facilidades incautadas a la industria de la "moda" nacieron los primeros Vestidores. En los Vestidores se podían adquirir y crear vestimentas de Tela Primera, cualquiera podía acceder a un Vestidor, y existía la posibilidad de reciclar vestimentas anteriores.
Los Vestidores tenían reglas muy peculiares a la época: Era posible adquirir vestimentas predeterminadas, diseñadas pensando en la protección y comodidad del individuo, fabricados en Tela Primera y cuyo coste era siempre el del material, Esas vestimentas eran fácilmente adaptables para ser cómodas sin importar la talla y peso del usuario. Si el individuo deseaba alguna forma en particular, podía diseñar su vestimenta, si el diseño podía comprometer la seguridad del usuario, era advertido al respecto; una vez diseñado el vestuario, se subía en estricto anonimato a una biblioteca pública de diseños y se imprimía; el anonimato del diseñador era fundamental para evitar crear algo parecido a una "marca" que modificara el precio de la vestimenta. Todos los Vestidores estaban capacitados para recibir prendas usadas de Tela Primera y se reciclaba el material en caso del que el usuario deseara una nueva vestimenta. La diferencia entre material entregado y material necesario debía ser solventada por el usuario, o por el Vestuario. Todos los modelos de vestimenta generados eran públicos, y cualquiera podía acceder a ellos, modificarlos, escalarlos a su propio cuerpo e imprimirlos para sí; eso garantizó de una vez y para siempre la carga de "prestigio" de poseer tal o cual prenda de "moda", haciendo a su vez que la población pudiera satisfacer sus anhelos estéticos en el vestir. Ahora en los mundos humanos no nos sorprende la facilidad con la que nos podemos proteger de los ambientes a veces extremos de los planetas colonizados, la naturalidad de la expresión personal de nuestros vestuarios y nos resulta natural lo fácil y económico que es reponer una vestimenta dañada. En aquellos tiempos era impensable cualquiera de estas tres cosas.
En los primeros tiempos los Vestuarios se volvieron una explosión de formas y colores y aunque podía tardar hasta una semana en entregarse una impresión de vestuario, muchos esperaban con ansias sus prendas de Tela Primera; conforme las Universidades Colmena avanzaron en la investigación, la Tela Primera también evolucionó, así como las impresoras, llegando al punto que se podía tener Vestuarios incluso en casas particulares; sin embargo, nada podía ser impreso sin llegar a la biblioteca pública de modelos. Cuando toda la humanidad tuvo un verdadero derecho a vestir cómodo y a su gusto, perdió el yugo de la apariencia.
Con el advenimiento de los Vestuarios, una vez más surgieron las voces del "prestigio" y la "riqueza" clamado por su libertad a la libre empresa, sus derechos por esclavizar, por acumular, pero en la calle muy pronto se empezaron a ver resultados: dada la resistencia y protección que ofrecía la Tela Primera, las prendas compuestas por ella empezaron a salvar las vidas de los ciudadanos de a pie, pudiendo detener navajas y evitando muertes por violencia. Los individuos se dieron cuenta que las prendas de Tela Primera les llegaban a salvar la vida, subiendo su aceptación entre la población. Al desaparecer las fábricas de textiles anteriores y dar paso a industrias más limpias como la que fabricaba la Tela Primera, se pudo mitigar los efectos negativos del calentamiento global; al dejar de tener "prestigio" tal o cual prenda, la humanidad se empezó a preocupar del avance del conocimiento. El "prestigio" y la "riqueza" habían perdido a uno de sus más fuertes adalides.
En poco tiempo otras industrias "prestigiosas" empezaron a sufrir transformaciones parecidas a la textil, pues cada vez tenía menos importancia el "prestigio" que ofrecía un producto y se volvía más importante la utilidad del mismo en las consciencias humanas. La "riqueza" se transformó en el actual concepto de Recurso que hasta la fecha manejan las colonias humanas, y esos recursos empezaron a ser empleados en la vital empresa del viaje interestelar: la vieja Tierra se estaba transformando, la Madre nos destetaba y nosotros debíamos saber volar a otros mundos si queríamos vivir. Envueltos en los primeros trajes de Tela Segunda, y otros compuestos posteriores enfrentamos los rayos cósmicos, de los viejos talleres de esclavitud textil surgieron muchas de las mentes preclaras que nos ayudaron a comprender mejor el tejido del espacio - tiempo; con los recursos que antes hubieran sido usados para armas construimos nuestros primeros reactores de fusión; ya liberados del yugo de la riqueza la humanidad pudo estirar su brazo y tocar Próxima Centauri.
La desaparición del mundo de la moda debilitó los cimientos de los viejos vicios de la humanidad y nos abrió la posibilidad de ir al cielo y tocar las estrellas. Por eso a esa época se le llama "El Amanecer a las Estrellas".
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