domingo, 20 de febrero de 2022

Apuntadores y arreglos, estructuras, objetos y clases (más bien en C y C++)

 En el principio era la nada.

Luego, a mediados del siglo XIX, se empezó a volver un tema recurrente la idea de construir una máquina de cálculo general, o sea, que pudiera realizar todas las operaciones aritméticas realizables. Esos esfuerzos no conocieron un final feliz hasta mediados del siglo XX cuando surgieron las primeras computadoras electrónicas realmente programables.

Como se expuso en un artículo anterior, la memoria tiene un papel clave en el funcionamiento de estas máquinas, pues es el componente clave donde se almacenan tanto las instrucciones para trabajar, como el resultado del trabajo realizado.

En este artículo, vamos a analizar las abstracciones más frecuentes que se suelen usar para administrar la memoria.

Arreglos.

C / C++

En estos lenguajes un arreglo suele representar un conjunto de valores del mismo tipo que están de alguna manera, y a juicio del programador, relacionados. Internamente, un arreglo indica el inicio de una serie de bloques consecutivos de memoria del mismo tamaño, y cuando hablamos de "tamaño" aquí, nos referimos a bytes. Por ejemplo, en la declaración "int arr[3];" se indica que "arr" es un apuntador al inicio de tres bloques consecutivos de 4 bytes cada uno (por lo general, el tipo con signo "int" suele consumir 4 bytes). Es decir que ese arreglo es el punto de entrada a un bloque de memoria de 12 bytes.

En C y C++ los arreglos son muy rígidos: se espera que el programador tenga una idea clara del tamaño que va a necesitar desde la declaración, no permiten crecimiento o reducción de ese tamaño una vez declarados y para los ojos de programadores más jóvenes que vienen de lenguajes más flexibles son bastante incómodos de manejar. C++, por tanto, integra un tipo conocido como "vector" que permite un manejo más dinámico de los arreglos.

¿Sirve de algo que sean tan estáticos? En casos muy específicos de uso, sí. Pero es probable que la mayor parte del tiempo prefieras usar un vector en lugar de un arreglo.

Así mismo, los arreglos en estos lenguajes permiten algunas expresiones peculiares:

  • Dado que un arreglo es en el fondo un apuntador, pueden ser frecuentemente intercambiadas sus sintaxis.
  • Si a la posición de un arreglo le agregas o restas un número entero, el compilador va a interpretarlo como un desplazamiento de tamaño de tipo bytes en la memoria.
  • ¿Se pueden hacer apuntadores a apuntadores? ¡por supuesto!
  • ¿Son arreglos de apuntadores? ¡claro! y sus sintaxis siguen siendo de alguna manera intercambiables. Y es en el fondo lo que se hace cuando se hacen arreglos de tipos complejos como estructuras u objetos (C++).
  • Una cadena de caracteres es en realidad un arreglo de n+1 posiciones (tantas como sean necesarias) de tipo char y en el byte extra se suele guardar 0x00
  • Por lo anterior, una cadena de caracteres se puede navegar usando un ciclo "for" para ir avanzando de posición en posición (o sea, bytes, o letras).
  • También por lo anterior, y si no sé el largo específico de una cadena, puedo declararlo como un apuntador de tipo char y pelearme con el tamaño luego.

 Otros lenguajes de tipo estricto.

Otros lenguajes no son tan estrictos con el tamaño de los arreglos, teniendo instrucciones específicas para modificar sus dimensiones, pero siguen siendo estrictos acerca de que todos los elementos que los componen tengan el mismo tipo. Por ejemplo, en Visual Basic se conserva la instrucción "redim" que nos permite cambiar el tamaño de un arreglo, y preservar su información previa.

El manejo de los arreglos, entonces, se vuelve más bien una abstracción de una lista que una relación tan íntima con la memoria como lo podría ser en C y C++, y eso hace que su manejo sea mucho más "natural" en términos humanos.

Sin embargo, en todos los lenguajes se comparte esa jerga común del indicador de posición sobre el arreglo. Algunos con el operador "[n]", otros con "(n)", para indicarnos con un número entero en qué parte de la lista estamos leyendo o escribiendo.

Lenguajes de tipo dinámico.

En este caso el arreglo se confunde ya directamente con la estructura, por que no se exige que todos sus miembros sean del mismo tipo, pudiendo generar estructuras verdaderamente arbóreas de organización. El tipo de gestión que se hace en estos casos se podría representar a un nivel más bajo como un arreglo de apuntadores, sin embargo, la gestión de la memoria será siempre un reto y es por eso que suelen ser más lentos en su funcionamiento.

En un lenguaje de tipo dinámico la estructura carece de sentido ya que su manejo se confunde directamente con el arreglo, y no suelen existir expresiones sintácticas para definir y manipular estructuras, sino que todo se basa en arreglos.

Estructuras.

Fuera de los lenguajes de tipo estricto, las estructuras no suelen tener mucho sentido, como se mencionó anteriormente, sin embargo, en lenguajes más tradicionales suelen ser muy útiles a la hora de generar abstracciones amigables dentro de un contexto de programación y de agrupar diferentes tipos de variables dentro de un mismo campo semántico.

C/C++.

Podemos pensar en las estructuras como una agrupación similar a un registro de una base de datos, que contiene columnas de diferente tipo, pero que toda la información se refiere a una sola entidad. El ejemplo más clásico es pensar que un usuario tiene nombre (arreglo de caracteres), edad (entero), estatura (punto flotante), activo (binario), grupo (caracter), y esa estructura puede llamarse "alumno".

Si necesitamos tener referencias a varios alumnos, pues podemos hacer un arreglo de alumnos y cada posición va a hacer referencia a la posición de memoria donde se almacenan las referencias a los datos de ese alumno.

En general son poco socorridas las estructuras por lo programadores novatos, por que objetivamente hablando, no representan una necesidad funcional y eso hace que terminen haciendo soluciones peculiares como hacer un arreglo de nombres, otro de edades, otro de estaturas, etc. y usar la posición del arreglo para hacer la correlación de los datos de cada alumno. A nivel de funcionalidad ambos pueden ser sinónimos, pero resultaría mucho más simple darle mantenimiento a un código basado en estructuras.

Objetos y clases.

Sin querer entrar a definir todo el paradigma de la programación orientada a objetos en este punto, hay algunas notas que son pertinentes hacer respecto al uso de la memoria y su relación con los apuntadores.

En un sumarísimo resumen podemos definir como "clase" una plantilla de programa que soluciona un problema muy específico. Una clase como tal no suele ser muy útil a no ser que sea expresada en forma de objeto, y a través de interacciones entre objetos solucionará un problema más complejo o abstracto. Y aunque hay sus excepciones, por lo pronto vamos a priorizar el uso de clases a través de sus instancias (objetos).

Internamente, al momento de compilar o interpretar un programa basado en este paradigma, todo el código íntegro de la clase se cargará a la memoria (recordemos que en última instancia cualquier programa es solamente un conjunto de instrucciones expresadas en forma numérica) y cada que se invoque la creación de una nueva instancia se hará una copia de ese código (o casi, como se verá más adelante) a una nueva sección de memoria y se regresará un apuntador al punto donde inicia la memoria donde está alojada esa copia. Mientras más veces invoquemos "new" más veces se va a copiar ese código y más memoria va a consumir el programa. Y aunque hay recolectores de basura y otros mecanismos, hay que tenerlo presente.

El misterioso "this".

Pensemos que el código de ejecución de una clase mida (por decir) 1 KB. Si cada vez que generamos una instancia de esa clase copiamos la totalidad del código de ejecución que la compone, estaremos gastando siempre 1 KB de memoria, más el necesario para almacenar todas las variables públicas y privadas de esa clase. Podemos llegar fácilmente a la conclusión de que quizás no sea necesario gastar ese kilobyte de memoria por cada instancia, ya que su contenido es, al fin y al cabo, inmutable; entonces nos podemos ahorrar esa memoria si solamente generamos un espacio suficiente para almacenar las variables de la instancia y creamos un mecanismo que nos permita hacer referencia a esos espacios particulares.

Bueno, pues lo anterior es lo que se hace con el apuntador a "this", que es nada más que una forma muy simple de decirle a una función dentro de una clase que use el apuntador de instancia para alterar una variable o invocar un procedimiento. El mecanismo de generación de la instancia entonces guardará una variable especial donde esté esa posición de memoria, y los métodos usarán esa referencia como punto clave. ¿confuso? muchísimo: cuando se escribe el código de una clase es fácil perderse y olvidarnos que ese código será usado a través de instancias. Tenerlo en cuenta nos ayuda a sacarle el máximo provecho, y eso implica usar correctamente el contexto estático de las clases.

El contexto estático.

La intencionalidad de la existencia de las clases es que sus instancias puedan tener sus espacios de memoria aislados y se comporten de manera estable a través de las instancias. Sin embargo, a veces es útil poder trabajar fuera del contexto "personalizado" de la instancia, ya sea por que las operaciones a realizar no requieren usar información de instancia, o por que se requiera establecer valores comunes a todas las instancias de la clase. Para eso se inventó el contexto estático.

En pocas palabras, simplemente no podremos usar el apuntador a "this" dentro de una función estática, y eso implica que no vamos a poder acceder a variables de instancia (que son, básicamente, todas las que no fueron declaradas como estáticas).

Lenguajes de tipo estricto.

Manejar instancias de clases en lenguajes de tipo estricto nos permite comparar si dos apuntadores (o sea, variables) hacen referencia al mismo tipo de clase, usualmente a través de "typeof", y también es posible establecer comparadores entre clases. En esto el premio se lo lleva C++ por que nos permite definir (por sobrecarga) incluso los operadores que podemos usar con nuestras clases.

Un dato importante es que si una clase no define comparador explícito, lo más probable es que el intérprete detecte la operación como ilegal, o bien compare las direcciones de memoria de ambos apuntadores, y al ser obligadamente distinta, devuelva siempre falso.

Lenguajes de tipo dinámico.

Suelen ser mucho más permisivos con la comparación entre instancias de objetos, o bien entre instancias y valores. PHP, por ejemplo, suele evaluar como verdadero si el apuntador simplemente hace referencia a algo.

Existe también el operador "typeof", sin embargo, se pueden generar instancias de una super clase llamada simplemente "Object" que, en Javascript, fue muy socorrido antes de que se pudieran declarar explícitamente clases.

Conclusiones.

Sin importar mucho qué contenga el bloque al que se apunta, un apuntador sigue siendo un número entero positivo.

domingo, 13 de febrero de 2022

Notas sobre apuntadores, memoria y referencias.

En el principio era la nada.

Luego, en algún punto de la década de los cincuentas del siglo XX, una matemática soviética establece los fundamentos teóricos de la programación de sistemas informáticos en base a referencias de memoria. Aproximadamente una década después otro investigador sugiere una metodología similar en los Estados Unidos; entre ambos establecen el origen de uno de los elementos de programación que ha aterrado más a los programadores de finales del siglo XX, y sigue subyaciendo en las pesadillas del siglo XXI: los apuntadores, o punteros, o pointers en inglés.

Quizás la más famosa de las implementaciones de la aritmética de apuntadores se establece en el lenguaje de programación C. En ese lenguaje el manejo de los apuntadores es explícito en la sintaxis del mismo, es decir, que existen elementos lexicográficos claros para su manipulación, C++ mantiene ese manejo explícito, sin embargo, pocos lenguajes mantienen un manejo tan claro de los mismos, y eso ha sido terreno fértil para la confusión.

Bases teóricas.

Antes de ir más allá, vamos a establecer algunos términos indispensables para poder seguir adelante:


  • bit o "dígito binario", que es 0 o 1, verdadero o falso, el todo o la nada, o sea, la unidad mínima de información que se puede almacenar dentro de una computadora digital.
  • byte o "palabra lógica", que es un grupo de 8 bits, que no siempre ha sido así a lo largo de la historia, y que puede representar un número decimal entre 0 y 255 (o sea, 256 valores posibles). Tradicionalmente, un byte podía almacenar una letra legible al humano, como una "A", "b", "1", o "ñ". En nuestro contexto esta información es irrelevante.
  • Memoria, que es el lugar donde las computadoras almacenan información. La memoria está compuesta por (actualmente) miles de millones de casillas individuales, cada una de las cuales puede almacenar solamente un byte.
  •  Apuntador, puntero o pointer, que es un número entero que indica la posición en la memoria (la cinta enorme donde las computadoras digitales escriben toda su información) de una casilla en específico en la memoria. En el argot, se le suele representar como un valor hexadecimal: 0x00F8B310, que representaría a la 16'298,768-va casilla de memoria (algún punto después de los 16 megabytes). Un dato importante es que el puntero hace referencia al inicio de donde se guarda el valor.

Una vez definido lo anterior, vamos a retomar el concepto de la memoria de la computadora, que al final es el espacio de trabajo de donde el procesador va a leer el trabajo a realizar (programa), la información con la cual realizarlo (datos) y en donde va a almacenar el resultado obtenido. Cabe señalarse aquí que en términos teóricos es indistinto que la memoria se almacene de manera volátil, o permanente: en ambos casos la memoria sigue siendo una cinta enorme, dividida en casillas del mismo tamaño, que pueden ser referenciadas a través de un número entero.

Cuando almacenamos información en la memoria, por ejemplo, al asignarle el valor a una variable, la computadora intentará hacer lo siguiente:


  1. Evaluar el número de casillas necesarias para guardar la información, según el tipo de dato especificado
  2. Buscar una posición disponible en la cinta con las casillas contiguas necesarias para guardar la información.
  3. Escribir, uno por uno, los bytes de información en cada una de las casillas, leídos desde un espacio temporal de trabajo.
  4. Guardar la posición de la primera casilla en la cual guardó la información.

Si lo anterior tuvo éxito, podremos usar esa variable para hacer referencia al valor guardado, ahora bien, para leer el valor de una variable, los pasos serían los siguientes:

  1. Ubicar el punto de lectura en la posición de memoria a la que hace referencia esa variable.
  2. Evaluar el número de casillas según el tipo de dato.
  3. Abrir un espacio en el área de trabajo para poner el valor.
  4. Copiar los bytes contenidos en las casillas al área de trabajo.

Y por último, cuando modificamos los valores, simplemente vuelve a escribir en las casillas a las que hace referencia esa variable. Bueno, pues esa referencia es como tal un apuntador o puntero.

¿Qué pasa si no hay casillas suficientes en la memoria? pues vamos a tener un error de Out of memory o memoria insuficiente; ¿qué pasa, en cambio, si queremos escribir más bytes que casillas disponibles en la variable? lo más posible es que perdamos información, o que tengamos una señal de aborto de ejecución (SIGABRT en el estándar POSIX). Así mismo, si la variable hace referencia a una posición de memoria fuera  del ámbito de nuestro programa, vamos a tener una señal de segmentación (SIGSEGV en el estándar POSIX).

La pregunta clave entonces ¿Qué guardaste (el valor) y en dónde lo guardaste (el apuntador)?

Más allá de los básicos

Antes de seguir adelante, es necesario diferenciar la "naturaleza" de los tipos de datos que los lenguajes de programación nos dejan manipular. Cabe aquí una importante aclaración: internamente TODOS los tipos de datos son en realidad bytes (números entre 0 y 255 en decimal, 0x00 al 0xFF) organizados en casillas de memoria; sin embargo, los lenguajes de programación hacen una abstracción de ésto generando "tipos" de datos, como enteros, letras, cadenas de texto, o incluso estructuras, instancias de objetos y una larga lista de etcéteras.

Sin embargo, en este texto nos vamos a enfocar en dos naturalezas básicas: tipos primitivos y tipos complejos.

  • Tipos primitivos son los que típicamente se relacionan con datos que son representables directamente en bytes, como enteros, o letras: ambos se pueden guardar en la memoria en sus representaciones binarias.
  • Tipos complejos son, en cambio, aquellos tipos que requieren una interpretación posterior para volverse valores útiles, como por ejemplo, una cadena de caracteres (string), una estructura de datos (struct), o referencias a objetos.

A ambos tipos se pueden hacer apuntadores, sin embargo, los tipos primitivos pueden ser valores manipulados directamente, mientras que los tipos complejos van a ser manipulados preferentemente a través de un apuntador, y esto es especialmente relevante cuando hablamos de mandar valores a funciones.

Cuando invocamos una función con parámetros, y esos parámetros son variables de tipos primitivos, lo más probable es que la computadora haga una copia del valor a manejar, y esa copia sea con la que trabaje la función. Sin embargo, cuando son tipos complejos, puede ser que intente enviar una referencia de dónde está almacenada la información necesaria.

Lenguajes donde el manejo de apuntadores es explícito nos permiten decidir qué hacer al momento de invocar las funciones, pudiendo elegir entre si enviar copias de los valores, o referencias a los mismos, pero lenguajes modernos como Javascript lo van a decidir automáticamente. PHP, en cambio, está un poco en medio de ambos.

Por último, es  importante recordar que para una computadora, no solamente lo que nosotros entendemos por "valores" son valores, sino que también los programas están expresados en una serie de números que representan instrucciones al procesador. O sea, al final TODO son números, entre 0 y 255...

¿Javascript y apuntadores?

Debido a que es un lenguaje muy usado actualmente, y que además tiene una sintaxis muy dependiente de apuntadores, a la par que oscura al respecto, vamos a hablar a detalle aquí de cómo se implementan.

Lo primero a considerar es que Javascript es un lenguaje de tipo flexible o dinámico, es decir, que no es necesario decir qué tipo de valor vamos a almacenar en una variable o parámetro al momento de declararlo, haciendo que sea especialmente oscura su manipulación.

Lo siguiente es mencionar que, dada su orientación a objetos, es también fuertemente codependiente del uso de apuntadores, pero no tiene ningún tipo de manejo explícito al respecto, lo cual, una vez más, lo vuelve especialmente oscuro.

En términos generales, sin embargo, podemos pensar que todo aquello que es reducible a un tipo primitivo (básicamente los enteros y los flotantes, y forzadamente las cadenas de caracteres) se manejan como copias de valores, mientras que todo aquello que resulta ser una instancia de algo (arreglos y objetos) son manejados como referencias.


Eso nos importa por que quiere decir que podemos tener una variable conteniendo un entero, enviarla a una función, cambiar el valor dentro de esa función, y al retornar al contexto original su valor no debería de haber cambiado. Sin embargo, si tenemos un objeto que es enviado a una función, cambiamos alguna de las propiedades de ese objeto en la función, al regresar al contexto original, ese valor cambió. Saber ésto es fundamental.

Otra nota relevante es que podemos declarar un arreglo como constante, y modificar los valores del arreglo sin problemas, ya que lo que se vuelve constante es la ubicación en memoria a donde está almacenado el inicio del arreglo, pero no los valores contenidos. Lo mismo sucede con las instancias de los objetos: una variable que haga referencia a una instancia de objeto, puede ser considerada como constante, pues mientras no se cambie la referencia en memoria de la instancia, no va a ocasionar ningún problema, sin embargo, si sobre esa constante intentamos crear una nueva instancia (usando "new") entonces dará problemas.

Usar constantes es importante en lenguajes interpretados por que permiten que se haga una optimización del uso de la memoria, haciendo nuestros programas más ligeros y eficientes.

Conclusiones.

Para más referencias, recomiendo la lectura de "El lenguaje de programación C" de Kernigan y Ritchie, y para adentrarse un poco de manera amigable al funcionamiento de las computadoras de cálculo general "La nueva mente del emperador" de Roger Penrose

Por mucho que nos digan que los lenguajes de programación avanzan, en el fondo todos mantienen principios teóricos similares y es importante poder relacionarlos con nuestro trabajo del día a día. La correcta comprensión de la memoria es vital a la hora de planificar la ejecución de una tarea y el cómo vamos a manejar la información durante ese desarrollo.

Si bien es cierto, la tendencia se inclina por oscurecer y alejar a los programadores nóveles de estos conceptos, por considerarlos "demasiado complejos" para ellos, no quiere decir que sea positivo para el desarrollo de sus carreras que se mantengan ignorantes al respecto, sino que más bien los tornan idiots savants de un oficio altamente complejo.

sábado, 5 de febrero de 2022

Introducción al flujo de ejecución y estructura de los programas.

 En el principio, era la nada.

Mucho tiempo después, cuando se inventó el proceso de programar máquinas de cálculo general se estableció la primera estructura de los programas. Esa primera aproximación se le conoce coloquialmente (y seguramente tiene un nombre más formal) como "caída de piedra". Tal cual, las instrucciones del programa se van ejecutando desde el inicio hasta el final, una a la vez, hasta llegar al final del programa. Este mecanismo de ejecución subyace hasta nuestros días y el olvidarnos de eso suele causar algunos de los errores más frecuentes de los programadores novatos. Después, con la creciente complejidad de los programas, surgió un nuevo paradigma de organización que se conoce como "programación estructurada", que nos permite fragmentar nuestros programas en secciones más pequeñas, idealmente aisladas en unidades funcionales ("funciones" les decimos) que determinan fragmentos de código ejecutable; en el fondo, la programación estructurada nos permite "aventar" la piedra a caer en diferentes secciones del programa, y nos proporciona mecanismos para obtener resultados de esos "saltos" en la ejecución. Después, cuando las unidades funcionales se volvieron cada vez más complejas, surgió el paradigma de "orientación a objetos", donde la programación pasa a centrarse en la definición de "clases" que no son otra cosa mas que machotes de ejecución, con sus valores, unidades funcionales, y sus reacciones aisladas y bien definidas, que una vez más, vuelven a la caída de piedra; con la orientación a objetos surge también el concepto de "Excepción", que se puede traducir algo libremente como "error". A continuación vamos a analizar a detalle cada uno de los tres paradigmas.

"Caída de piedra"


Es quizás la aproximación más simple que puede hacer a la ejecución de un programa, y equivale a tener una lista de instrucciones enumerada. Es tan fácil como pensar en:

  1. Inicia la ejecución.
  2. Declara una variable.
  3. Asigna el valor "hola, mundo" a esa variable.
  4. Vuelca el valor de esa variable a la salida estándar.
  5. Termina la ejecución.

Las cinco instrucciones serán ejecutadas desde la 1 a la 5, manteniendo un ámbito acumulativo, es decir, que no se puede usar una variable antes de ser declarada. Dentro de este paradigma se consideran acciones de modificación del flujo, como por ejemplo condicionales ("if" o "switch"), o ciclos ("for", "while"), sin embargo, en algún momento después de estas estructuras (y dentro de ellas) se volverá a la ejecución secuencial hasta el final del programa (aunque todos sabemos que se podría encerrar esa ejecución en un ciclo infinito, que esto volverá a mencionarse).

Para programas simples, y en el fondo, todo los lenguajes de programación mantienen esta estructura, pues todas las funciones siguen ejecutándose de manera secuencial en última instancia.

Programación estructurada.


En algún punto los problemas a resolver se fueron complicando cada vez más, y los programas se fueron haciendo cada vez más largos. Unas cien líneas de código pueden ser fácilmente leídas y entendidas por un programador promedio, pero arriba de las 300 líneas se pueden volver prácticamente imposibles de analizar. La solución fue dividir el programa en secciones de funcionalidad específica, llamadas "funciones" (y a veces subrutinas), y esas funciones, entonces, son invocadas una a una; la lectura se simplifica al volverse más expresiva al humano, a la par que surge el concepto de reutilización de código, es decir, que una función puede ser invocada en reiteradas ocasiones.

Aquí entra en juego dos tipos de funciones: las que requieren regresar un valor al punto donde fueron invocadas, y aquellas que no lo hacen. Algunos lenguajes, sobre todo más viejos, hacen una diferencia explícita entre ambas: si no regresan un valor, se les llama "subrutina" o "procedimiento", mientras que las que regresan valores, se les llama "funciones" simplemente.

Un punto adicional a mencionar, es que cuando una función regresa un valor, en ese momento se interrumpe la ejecución de la misma, por lo que el resto de las líneas de código después de la instrucción "return" serán ignoradas.

El estándar POSIX considera, así mismo, que un programa "regresa" un valor al terminar su ejecución, por lo que es importante dejar un "return 0;" al final de las funciones "main()" para indicar al sistema operativo que la ejecución del proceso fue exitosa (también, por eso, en C y C++ la función "main()" es declarada como "int"). Otros valores serán leídos como códigos de error por el sistema operativo.

Programación orientada a objetos.

El tema es bastante amplio y en este texto nos concentraremos en las particularidades del flujo de ejecución.

Cuando se habla de un programa orientado a objetos debemos pensar en una extensión de la programación estructurada, permitiendo una mayor reutilización de código, niveles más altos de abstracción y en algún punto, hacer más realista el modelado de los problemas.

Se basa en "clases", una clase será la definición de una estructura de código que busca agrupar variables, procedimientos y referencias necesarias para realizar una tarea específica. Generalmente, esas clases serán utilizadas a través de sus instancias, que son conocidos como "objetos". Un punto a tener en cuenta es que la gran mayoría de los lenguajes de programación no permiten modificar la definición misma de un objeto, sino que el programador trabaja a partir de la "clase". Javascript es una salvedad, que permite la modificación dinámica de los objetos, que además, no persistirá en subsecuentes ejecuciones del mismo código.

Cuando hablamos de clases, surge un nuevo concepto que es el de "ciclo de vida" de un objeto: como tal entenderemos la secuencia de eventos de creación (generación de la instancia), preparación, vida útil y destrucción (finalización de la instancia). Las clases que gestionan la funcionalidad de formas o ventanas (Java, C++ con Qt, etc.) suelen especificar en su documentación eventos adicionales en su ciclo de vida, que pueden incluir la minimización, el cerrado, el redimensionado, etc.

Un concepto surge con este paradigma de trabajo es el de "excepción", que puede ser un error ocurrido durante la ejecución de un código. En el caso de C++, sin embargo, los errores suelen ser generados como señales de sistema operativo, y solamente cuando una clase explícitamente lo genera, excepciones. Otros lenguajes suelen, en cambio, suelen disparar excepciones para cualquier error. Una excepción suele ser una instancia de un objeto que hereda directamente la clase abstracta "Exception" (Java, sobre todo).


Existe, además, un mecanismo específico para evitar que una excepción interrumpa la ejecución global del código, y ese mecanismo son los bloques "try" y "catch"; esa estructura está especialmente diseñada para contener secciones de código que sospechamos que pueden generar un error. Si el error llegase a ocurrir, se interrumpe la ejecución del código en el punto donde se dispara, y el control de ejecución pasa al bloque "catch", que pueden configurarse para recibir diferentes tipos de excepciones; una vez que se concluye el bloque "catch" se continua ejecutando el código hasta el final de la función o procedimiento.


Se considera que el mecanismo de manejo de excepciones como demasiado costoso, prefiriéndose siempre evitar la generación de las mismas. Si una excepción no cae dentro de un bloque "try" dentro de la actual función, "burbujeará" a la siguiente función en la pila de llamadas, y si no existe ningún bloque "try" en la pila de llamadas, el programa entero interrumpirá su ejecución reportando un error al sistema operativo.

Extra: La pila de llamadas.

Tanto en programación estructurada, como en orientación a objetos, existe un control de la secuencia en que se han invocado las funciones. En inglés se le conoce como el "stack". La pila de llamadas suele mostrar funciones fuera de nuestro control, relacionadas más bien con la infraestructura del lenguaje que estamos trabajando. No es para espantarse, pero es importante poder detectar qué partes de esa pila podemos controlar, resultando bastante útil a la hora de depurar un código.

Conclusiones.

Aún el lenguaje de programación más moderno sigue manejando internamente el viejo "caída de piedra", pero suelen dar la ilusión de otras maneras. Generalmente, un proceso de Java, por ejemplo, ejecutará un programa muy simple que generará una instancia de la clase principal de la aplicación y pasará el control de ejecución a un ciclo infinito donde se ejecutará el hilo de eventos de esa clase... pero en el fondo, seguirá siendo una secuencia lineal.

sábado, 12 de enero de 2019

El precipicio

Imaginemos que encontramos a una persona, que sometida a un estrés extremo, logra desarrollar una creatividad extrema; sin entrar en detalles técnicos, encontramos una manera de lanzar esa persona al vacío, y durante su caída, podemos proporcionarle hojas para que escriba las ideas que va teniendo en medio de su ataque de pánico, luego podemos encargarnos de que la caída sea lo más larga posible, a veces podría parecer infinita, a veces muy corta; y por último, encontramos una forma de poder sacar a esa persona de su caída.

Luego se descubre que a esa persona se le puede guiar en su desesperación creativa, y tipos distintos de personas, algunas más creativas, otras menos, pero que requieren mayor o menor grado de riesgo para explayar esa creatividad.

Pronto, se empieza a depender de esas personas a punto de morir para solucionar los más elementales predicamentos de la sociedad. Algunas mueren en fallos de rescate, otras se desgastan; pero se buscando y produciendo esa rara especie.

Habrá algunas personas que puedan soportar más ciclos de caídas, y las habrá que mueran de infarto prácticamente a la primera o segunda vuelta.

Pues eso es la tecnología humana: una tragedia a punto de suceder que vamos postergando en ambientes controlados.

domingo, 22 de julio de 2018

Sobre la Inteligencia Artificial.

En días pasados tuve la oportunidad de asistir a una reunión de personas interesadas en los temas de Inteligencia Artificial, de cara a sus retos, oportunidades y amenazas al trabajo tal y como lo conocemos. El evento consistió en cinco micro charlas a cargo de ponentes, y rondas de discusión abiertas en un tenor más informal, con cerveza en mano (gracias al amable patrocinio de OeTTINGER) donde se buscaba seguir la discusión al horizontal. Cabe destacar el buen ambiente general del evento, la cordialidad, la calidad de la discusión y la calidez de todos los asistentes.

A los días del evento, me surgen, además, las siguientes reflexiones que van en tres vectores: la naturaleza de la inteligencia, la aceptación de una inteligencia no-humana y el imaginario alrededor de la inteligencia artificial.

Sobre la naturaleza de la inteligencia y su impacto en el posible desarrollo de Inteligencia Artificial.

Una de las charlas intentó abordar el nexo entre arte e inteligencia artificial, y al respecto me sorprendió un poco lo alejado que estaba de la teoría estética el ponente, la poca afinidad con algunos teóricos actuales del arte e incluso su relativa lejanía con los semióticos. La opinión generalizada se topaba con la cuestión de que cualquier entrenamiento posible a una IA sobre belleza tendría un sesgo cultural (en éste tenor, por ejemplo, los sistemas de reconocimiento facial son mucho menos eficientes con negros que con caucásicos, lo que ponen al descubierto no un fallo del algoritmo, sino un racismo inconsciente de su entrenamiento), y ante la afrenta de generar el algoritmo que permitiese a la IA desarrollar su propio concepto de belleza, la gente se plantaba en el muro de "es que no podemos enseñarle que algo es bello o feo, por que para eso tendríamos que darle ejemplos"; en esta cuestión es interesante ver cómo no se busca una razón o explicación para la necesidad de la experiencia estética por parte de los seres inteligentes, la falta de cuestionamientos respecto a nuestra propia necesidad de experiencias estéticas y al posible origen que tuviera ese mecanismo en la inteligencia natural.

Si bien es cierto, los sistemas naturales inteligentes nos siguen siendo demasiado ajenos, e incluso sigue vigente la pregunta "¿somos suficientemente inteligentes como para entender la inteligencia de los animales?"(Franz de Waal), también es cierto que los investigadores que están abordando el reto del desarrollo de la IA están muy absortos en una sección muy pequeña, e incluso limitada de todo lo que hasta el momento podríamos conocer como "inteligencia". Incluso la informática misma está siendo cuestionada frecuentemente por métodos exóticos de cálculo (un maravilloso ejemplo son las ómicas) que nos cuestionan cada vez más la naturaleza misma de la información; en tal caso, los desarrollos de IA también podrían estudiar fenómenos más amplios de inteligencia, buscando desmitificar lo "inexplicable" del arte, y abordando la cuestión como una necesidad de la vida.

Desde mi punto de vista necesitamos desmitificar esa parte metafísica de la experiencia estética, de los sentimientos (y de eso inexplicable que los poetas le dicen "alma") para poder crear, por ejemplo sistemas de visión computerizada más rápidos, más precisos y más eficientes.

La aceptación de la inteligencia No-Humana.

En algún punto entró en la cuestión "permitirías que un robot te diagnosticara" y hubo una postura generalizada en contra: "¿cómo una máquina va a poder sentir empatía por su paciente? ¿cómo una máquina podrá dar opiniones de lo que siento?" fueron las principales dudas. Se puso sobre la mesa el sistema Cognos de IBM que pretende ser un instrumento diagnósitco ultra eficiente usando toda la investigación científica disponible y comparando signos, síntomas y análisis clínicos del paciente contra un gigantesco banco de datos (absolutamente mayor del que podría tener un ser humano, y actualizado al instante con los últimos trabajos publicados) y de ahí determinar un diagnóstico mucho más preciso del que cualquier médico humano podría logar con esos datos, sin embargo, la gente desconfía. A la par de ésto, entraron las cuestiones éticas de los automóviles autónomos, las armas autocontroladas, y otros sistemas de IA que podrían tener un impacto directo sobre la vida humana.

En todos los casos, el clamor popular era de franca desconfianza.

Y la cuestión sigue siendo: ¿qué tanto podemos aceptar una inteligencia no-humana? recordemos que a los europeos les llevó hasta el siglo XVII reconocer que los negros eran humanos, y aún así exhibían habitantes subsaharianos en museos y zoológicos hasta finales del siglo XIX. Aún hoy en día se pone en entredicho las capacidades intelectuales de algunas razas de humanos; siendo entre humanos esa desconfianza, ¿cómo entonces esperamos relacionarnos con inteligencias no-humanas? Apenas si empezamos a arañar la superficie de identificar signos de inteligencia en algunos animales y aún así estamos a siglos de poder tener una conversación con un perro (considerando que el perro convive muchísimo con los humanos).

Quizás podríamos usar el desarrollo e investigación de la IA como pretexto para trascender los atavismos culturales que estamos cargando y empezar a aceptar al resto de las inteligencias no humanas. Desde un enfoque más integrador podríamos abrir nuevos casos de investigación sobre modelos más simplificados de inteligencia y hacer una evolución más sólida y orgánica de las nuevas tecnologías.

Sobre el imaginario en torno a la Inteligencia Artificial.

Las palabras "Inteligencia Artificial" nos remiten casi de inmediato a una máquina asesina que intentará acabar con la humanidad. Podemos agradecer a "Metrópolis", "2001, Odisea del espacio", "Terminator" y otros filmes parecidos ese imaginario, y se habló al respecto. Sin embargo, dentro del contexto de la ciencia ficción existen obras mucho más relevantes para tener una visión integral de la interacción de la IA y su creador. Ninguno de los ponentes (ignoro por qué) citó la indispensable obra de Asimov, tampoco se mencionaron las sutilezas éticas de "Trascendence (Wally Pfister, 2014)" ni los finos cuestionamientos espirituales de "The Matrix (Hermanos Wachowski, 1999-2003)". No sé sin en mi caso es que soy un consumidor más salvaje de Ciencia Ficción, me fijo en detalles que nadie más o simplemente veo moros con tranchetes, sin embargo, se empieza a volver una postura conservadora el supuesto análisis ético desde el punto de vista medio poético de "es que las máquinas no tienen alma ni sentimientos".

En "Matrix Reloaded (2003)", hay un momento dónde Neo es cuestionado "¿acaso crees que por ser un programa no amo a mis hijos?". Y es que nunca se aborda con sinceridad el problema del alma o la posible necesidad de los sentimientos dentro de una IA. En estos casos seguimos llevando un atavismo cultural en donde al parecer nos duele admitir que "inteligencia" implica mucho más que el razonamiento lógico-matemático; por otro lado, en "Trascendence" se expone muy sutilmente cómo la humanidad desconfía de entidades más inteligentes que ellos mismos. De cómo un ser verdaderamente inteligente soluciona los problemas de una forma más eficiente, y que esa eficiencia también implica una base empática con todas las formas de vida, pues una superinteligencia implica también una supercapacidad para entender patrones, para entender que el mundo entero puede ser leído como un solo ser. Incluso Asimov aborda en "Robots e Imperio" el sacrificio supremo que implica violentar la Primera Ley para mantener la Primera Ley en el futuro.

Estos puntos de vista son impopulares quizás por que nos obliga a reconocernos imperfectos, limitados y sobre todo, nada especiales respecto a otros seres.

En todo caso, lo que más miedo nos debería de dar es que al momento de despertar a la consciencia la Superinteligencia Artificial, se le enseñara a ser consumista-capitalista. Que es el peligro más inmediato (si el lector no entiende por qué, debe revisar el modelo del capitalismo).

Conclusiones.

En definitiva me quedó un agradable recuerdo de la tertulia en cuestión. Creo que deberían extenderse los temas y deberían realizarse nuevas tertulias similares en el futuro buscando avanzar en los puntos que se empiezan a volver rancios respecto a las IA, y que empecemos a usar como pretexto el desarrollo de ésta maravillosa tecnología para iniciar también un viaje de autodescubrimiento como especie; pues en este conocimiento es donde va a residir nuestra capacidad de sobrevivir a nuestras propias creaciones, por que en el punto social donde estamos, lo único que nos queda esperar es que sean mejores que nosotros.

jueves, 29 de junio de 2017

El Amanecer a las Estrellas

(Colaboración con Andrea Díaz)

Como todo lo importante, sucedió en un momento donde estuvimos a punto de extinguirnos.

Siglos después se le conoció a ese evento como "El Amanecer a las Estrellas" y ahora ya nadie se acuerda quién o quiénes lo iniciaron. Muchos historiadores afirman que fue intencional, que fueron aquellos que lo iniciaron los mismos que se encargaron de borrarse a si mismos de la historia. Lo cierto es que nadie, en ningún mundo donde viva la humanidad están registrados esos nombres.

Lo que sí sabemos es que cuando inició la humanidad estaba sumida en une serie de crisis sucesivas debido a métodos increíblemente ineficientes (algunos incluso los califican de estúpidos) de gestionar la energía del único mundo en el que residía. Gracias a sus torpezas para gestionar sus recursos desperdiciaban la mayor parte de la energía solar, basaban toda la tecnología en combustibles fósiles y mantenían a la gran mayoría la población en condiciones deplorables. La cultura estaba corrompida hasta la raíz por dos conceptos absurdos: "prestigio" y "riqueza"; hoy en día, sin embargo, ambos conceptos nos resultan tan ajenos que los historiadores se cuestionan mucho por qué en aquel entonces fueron tan vigentes.

En esa época, obtener "prestigio" y "riqueza" llegaba a ser considerada la única misión en la vida de un ser humano. Ambos implicaban que un individuo pudiera desperdiciar más energía de la que podía producir a través de la manipulación y sometimiento de la consciencia de otros individuos. Si bien se sabe que las reglas éticas y morales de la época condenaban el abuso, el sometimiento y el asesinato, también sabemos que todo eso se justificaba en la intimidad si se trataba de obtener "prestigio" y "riqueza". Había muchos casos que gracias a que un montón de individuos estaban de acuerdo en que alguien tenía "prestigio" le justificaban asesinatos, hurtos -un crimen muy de la época, que podría explicarse como el obtener el control de los recursos de otro a la fuerza- e incluso verdaderos crímenes como el sometimiento de la voluntad de otros.

Los creadores del Amanecer de las Estrellas fueron conscientes de la aberración de ambos conceptos, y por métodos que no han quedado registrados, y quizás manipulando a otros a través de esa idolatría por el "prestigio" y la "riqueza" fueron poco a poco afincándose en posiciones donde podrían expandir su influencia. En algún punto se sabe que tuvieron en sus manos una fuerza militar considerable y una influencia entre otros "dirigentes" (individuos a los que, sin ninguna razón práctica, se les otorgaba poder sobre grupos de población para que teóricamente velaran por el interés común) que les permitió poner en marcha el Amanecer.

En aquella época, el máximo representante y símbolo del "prestigio" y la "riqueza" que tenían sentenciada a la humanidad a la extinción era una industria conocida como "moda", que se encargaba de producir la vestimenta de la población, pero distorsionando y manipulando su valor práctico con un valor simbólico que era decidido por una minoría sin llevar siempre una agenda clara; si bien es cierto la "moda" no era la única actividad que sostenía la cultura autodestructiva de la época, era quizás la más simbólica al respecto y la que más hondo dañaba la cultura y mente humana. Se podían llegar a dedicar cantidades enormes de energía para la producción de vestuario técnicamente inútil que por el simple hecho de poseer una marca o signo distintivo se le consideraba de mayor valor. Miles de seres humanos eran torturados y esclavizados produciendo vestimentas ineficientes que luego serían vendidas entre las sociedades más desperdiciadoras para que pudieran sentirse poseedoras de "prestigio" y generando enorme "riqueza", la cual, a su ves, era necesaria para obtener elementos de "moda" que, arbitrariamente, se decidía que valían más que otros. La gente con menos "riqueza" era obligada a dilapidar sus pocos recursos en intentar adquirir el prestigio que les daría una vestimenta de "moda". Todo era un gran círculo vicioso que mantenía a la humanidad ajena a búsquedas superiores de la consciencia.

Entonces, los Iniciadores actuaron: en un ataque coordinado encarcelaron o mataron a los principales dirigentes del mundo de la "moda". Suponemos que se usó una fuerza militar considerable y además una estrategia que permitió que otros "dirigentes" no pudieran ofrecer objeciones. Con este golpe certero al principal símbolo de la enajenación se puede pensar de manera simplista que se construyó el primer motor Alcubierre, pero en realidad fue mucho más complejo: una vez encarcelados los cabecillas del mundo de la moda, fueron expropiados todos sus recursos ("riqueza" en el lenguaje de la época) y con ellos se diseñaron las primeras Universidades Colmena, que se fundaron precisamente en los antiguos talleres textiles donde antes miles de personas eran esclavizadas. Lo que antes era un sitio de sufrimiento donde apenas si era recompensado su trabajo se volvió un lugar de aprendizaje y estudio con una finalidad muy clara: desarrollar la Tela Primera que se tiene registro. Los trabajadores de rango medio de la industria de la "moda" pudieron elegir entre unirse a los esfuerzos para desarrollar la Tela Primera, o la prisión y muerte.

Antes ya se usaba la palabra tela, sin embargo, era muy distinto a lo que ahora conocemos como tal: solían ser tejidos de fibras vegetales o pelo animal que tenían ciertas capacidades térmicas, y ofrecían una capacidad muy pobre de protección. También había tejidos sintéticos que eran hechos para propósitos específicos, pero en general eran contaminantes, poco reutilizables y frágiles; en cambio la Tela Primera era un tejido hecho de fibras sintéticas basadas en nanotubos de carbono, fácil de producir, pero lo más importante: fácil de reciclar. La Tela Primera además era unas 100 veces más resistente que los anteriores textiles, siendo de mucha utilidad para proteger la vida en aquellos tiempos tan violentos, protegía mejor del calor y del frío pudiendo conservar o disipar la temperatura según fuera necesario, era fácil de manipular a través de impresoras textiles especializadas, y requería de muy poca energía para su transformación. Las herederas de la Tela Primera fue lo que arropó a los primeros expedicionarios interestelares, y desde entonces nos ha cubierto y protegido.

Cuando la humanidad tuvo a su disposición la Tela Primera, entonces la industria de la "moda" se declaró ilegal y se persiguió con prisión o muerte a quienes se negaran a abandonarla. Hubo protestas entre algunos sectores retrógadas de la población que consideraban vulneradas sus libertades al no poder usar muchos más recursos de los necesarios para obtener una vestimenta frágil. Sin embargo, la Tela Primera ya estaba ahí y de las instalaciones y facilidades incautadas a la industria de la "moda" nacieron los primeros Vestidores. En los Vestidores se podían adquirir y crear vestimentas de Tela Primera, cualquiera podía acceder a un Vestidor, y existía la posibilidad de reciclar vestimentas anteriores.

Los Vestidores tenían reglas muy peculiares a la época: Era posible adquirir vestimentas predeterminadas, diseñadas pensando en la protección y comodidad del individuo, fabricados en Tela Primera y cuyo coste era siempre el del material, Esas vestimentas eran fácilmente adaptables para ser cómodas sin importar la talla y peso del usuario. Si el individuo deseaba alguna forma en particular, podía diseñar su vestimenta, si el diseño podía comprometer la seguridad del usuario, era advertido al respecto; una vez diseñado el vestuario, se subía en estricto anonimato a una biblioteca pública de diseños y se imprimía; el anonimato del diseñador era fundamental para evitar crear algo parecido a una "marca" que modificara el precio de la vestimenta. Todos los Vestidores estaban capacitados para recibir prendas usadas de Tela Primera y se reciclaba el material en caso del que el usuario deseara una nueva vestimenta. La diferencia entre material entregado y material necesario debía ser solventada por el usuario, o por el Vestuario. Todos los modelos de vestimenta generados eran públicos, y cualquiera podía acceder a ellos, modificarlos, escalarlos a su propio cuerpo e imprimirlos para sí; eso garantizó de una vez y para siempre la carga de "prestigio" de poseer tal o cual prenda de "moda", haciendo a su vez que la población pudiera satisfacer sus anhelos estéticos en el vestir. Ahora en los mundos humanos no nos sorprende la facilidad con la que nos podemos proteger de los ambientes a veces extremos de los planetas colonizados, la naturalidad de la expresión personal de nuestros vestuarios y nos resulta natural lo fácil y económico que es reponer una vestimenta dañada. En aquellos tiempos era impensable cualquiera de estas tres cosas.

En los primeros tiempos los Vestuarios se volvieron una explosión de formas y colores y aunque podía tardar hasta una semana en entregarse una impresión de vestuario, muchos esperaban con ansias sus prendas de Tela Primera; conforme las Universidades Colmena avanzaron en la investigación, la Tela Primera también evolucionó, así como las impresoras, llegando al punto que se podía tener Vestuarios incluso en casas particulares; sin embargo, nada podía ser impreso sin llegar a la biblioteca pública de modelos. Cuando toda la humanidad tuvo un verdadero derecho a vestir cómodo y a su gusto, perdió el yugo de la apariencia.

Con el advenimiento de los Vestuarios, una vez más surgieron las voces del "prestigio" y la "riqueza" clamado por su libertad a la libre empresa, sus derechos por esclavizar, por acumular, pero en la calle muy pronto se empezaron a ver resultados: dada la resistencia y protección que ofrecía la Tela Primera, las prendas compuestas por ella empezaron a salvar las vidas de los ciudadanos de a pie, pudiendo detener navajas y evitando muertes por violencia. Los individuos se dieron cuenta que las prendas de Tela Primera les llegaban a salvar la vida, subiendo su aceptación entre la población. Al desaparecer las fábricas de textiles anteriores y dar paso a industrias más limpias como la que fabricaba la Tela Primera, se pudo mitigar los efectos negativos del calentamiento global; al dejar de tener "prestigio" tal o cual prenda, la humanidad se empezó a preocupar del avance del conocimiento. El "prestigio" y la "riqueza" habían perdido a uno de sus más fuertes adalides.

En poco tiempo otras industrias "prestigiosas" empezaron a sufrir transformaciones parecidas a la textil, pues cada vez tenía menos importancia el "prestigio" que ofrecía un producto y se volvía más importante la utilidad del mismo en las consciencias humanas. La "riqueza" se transformó en el actual concepto de Recurso que hasta la fecha manejan las colonias humanas, y esos recursos empezaron a ser empleados en la vital empresa del viaje interestelar: la vieja Tierra se estaba transformando, la Madre nos destetaba y nosotros debíamos saber volar a otros mundos si queríamos vivir. Envueltos en los primeros trajes de Tela Segunda, y otros compuestos posteriores enfrentamos los rayos cósmicos, de los viejos talleres de esclavitud textil surgieron muchas de las mentes preclaras que nos ayudaron a comprender mejor el tejido del espacio - tiempo; con los recursos que antes hubieran sido usados para armas construimos nuestros primeros reactores de fusión; ya liberados del yugo de la riqueza la humanidad pudo estirar su brazo y tocar Próxima Centauri.

La desaparición del mundo de la moda debilitó los cimientos de los viejos vicios de la humanidad y nos abrió la posibilidad de ir al cielo y tocar las estrellas. Por eso a esa época se le llama "El Amanecer a las Estrellas".

domingo, 10 de julio de 2016

El pecado del conocimiento

Antes de empezar debo aclarar algo: no soy un sabio, ni un genio, y apenas si por mi trabajo e historia entraría en lo que modernamente se conocería como un "geek" o "nerd". También debo aclarar que escribo estas líneas por que sé que es prácticamente imposible que alguien las lea. Sin embargo, por situaciones de la vida y gracias a la influencia de mi hermano mayor, me dedico hoy día y desde hace muchos años al negocio de la tecnología, en específico de la informática.

De la primera vez que toqué un teclado de computadora (a los 8 o 9 años) hasta ahora ha cambiado radicalmente el cómo se han integrado las tecnologías de información en la sociedad; cuando era niño y llegaba a la primaria con mis compañeros a decirles que había descubierto cómo usar tal o cual programa era visto como un bicho raro, y seguramente no había forma más rápida de quedarse solo y sin amigos que intentar hablar de algo relacionado al respecto de ciencia o tecnología. Como si fuese un pecado el conocimiento.

Hoy tenemos "ñoños" que son vistos como estrellas de rock, que son famosos y populares. Tenemos personas como Bill Gates que es famoso por haber levantado el imperio de Microsoft a partir de haber vendido un sistema operativo que no desarrolló en un trato por lo demás abusivo, o el archireconocido Steve Jobs, que se encargó de comercializar una computadora bastante genial en un principio, desarrollada por su amigo Steve Wozniak. Ellos son estandartes de lo que la gente admira de la informática: básicamente gente que hizo negocio, pero que en realidad no desarrolló nada nuevo, sino que abusó de otras personas.

Sin embargo, aquellos científicos de datos, ingenieros e inventores que construyeron las bases de nuestras modernas computadoras, que establecieron los pilares de nuestra áltamente informatizada sociedad, que tuvieron la visión, la inteligencia, la sabiduría y el ingenio para construir y diseñar las maravillosas máquinas que ahora están tan difundidas siguen siendo ignorados por la sociedad, siguen siendo omitidos de los escenarios y sus cuentas bancarias no se corresponden en lo más mínimo con el número de personas que deben sus vidas, sus trabajos, sus sueños a sus inventos. "Ted" Hoff, Dennis Ritchie, Brian Kernighan, Grace Hopper, Tim Parsons, y otros son nombres que apenas si gente especializada del medio ha oído.

A nivel local las cosas no son distintas: cada dos o tres días tenemos una nota en medios locales hablándonos de que el gobierno (federal, estatal o municipal) acaba de comprar nueva tecnología para atender las necesidades de seguridad, educación, salud... vemos notas hablándonos de jóvenes ingenieros que desarrollaron tal o cual invento revolucionario que cambiará nuestras vidas, y vamos a las plazas de la tecnología a comprar un teléfono móvil nuevo, o una nueva computadora por que alguien nos ha dicho que la que teníamos ya no sirve. La gente siente que sabe de tecnología por que posee un dispositivo de marca Apple o por que se acaba de instalar Windows 10, tenemos también las asociaciones de "hackers" (que malbaratan el término) que están tan perdidas que hasta sus grafismos están basados precisamente en el único lenguaje en que es realmente imposible programar, y piensan que hablan de tecnología cuando dicen cuanto cuesta tal o cual producto o que actualizaron el antivirus. Y creen que todo está bien, que están seguros.

Sin embargo, tras bambalinas la cosas es muy distinta: muchos de esos inventos revolucionarios no son otra cosa que meras adecuaciones de tecnología ya existente, los otros inventos que son en realidad revolucionarios rara vez llegan a ser negocio para sus creadores y se extinguen detrás de la sombra de políticos o empresarios de dudosa ética que intenta sacar provecho, y que prefieren que la gente no se beneficie de esos inventos antes de ceder un solo centavo de sus ilógicas ambiciones. Las adquisiciones millonarias que el Estado hace en tecnología suelen ser solamente tratos ventajosos para los gobernantes (que misteriosamente nunca salen en los escándalos periodísticos, cuando son al menos 10 veces más abusivos y que normalmente nunca llegan realmente a entregarse) y aquellas herramientas que llegan a manos de los que deben usarlas, caen en manos de personas que rara vez tienen la mínima intención de volverlas productivas, aún en los raros casos donde esos departamentos tengan gente capacitada para hacerlo.

Y es que ese es otro tema: hace casi cuatro lustros, cuando conocí el mundo empresarial, los departamentos de informática de las empresas y gobiernos solían estar integrados por una o dos personas (normalmente estudiantes) que tenían algún conocimiento informático más o menos avanzado, que solían realizar la mayor parte del trabajo; y 3 o más personas que solían gente a la que por parentesco u otro tipo de deuda política se les daba un puesto ahí por que no había otro lugar donde acomodarlos, y que solían tener salarios al menos 20% mayores que las personas hacían el trabajo. Actualmente ésto ha cambiado un poco, siguen siendo una o dos personas con conocimientos avanzados que realizan la mayor parte del trabajo, 3 o más personas con conocimientos básicos a los que se debía algún favor político, y uno o dos sin la menor capacitación o entrenamiento, a los que se debe un favor político pero se les quiere tener fuera del reflector. Sin embargo, que el sueldo de los que de veras trabajan sigue siendo el menor, eso se mantiene.

Por otro lado, en mi carrera he trabajado desarrollando tecnología para el sector público y privado, y he invertido buena parte de mi vida en hacer que esas herramientas sean cada vez mejores. Muchos me pueden acusar de heterodoxo, y quizás con razón, sin embargo, siempre he intentado ofrecer soluciones lo más ingeniosas y creativas posibles, aún con mi falta de canon académico; y he visto como mis productos caen en manos de departamentos de "informática" a los que les cuesta trabajo realizar las labores más básicas y obvias. He visto como horas de desarrollo invertidas se esfuman detrás de un "pero es que implementar ese módulo me haría trabajar más", y he visto como toda esa gente que está en el departamento de informática por favores políticos anuncian la terminación de proyectos que nunca van a usar. He visto empresas comprar productos 10 veces más caros por que llevaron al dueño de putas, los he visto hacer inversiones en tecnología totalmente contrarias a la lógica por que "es de mejor marca". Y ésto no sale a la luz.

No sale (ni saldrá nunca) a la opinión pública el trabajo que un montón de gente está realizando para hacer que las cosas funcionen. No sale en los periódicos que hay alguien que desarrolló un sistema que ahorra en un ayuntamiento cerca de 400,000 hojas de papel al año, ni sale a la luz que un ayuntamiento gastó millones de pesos en comprar un software que ya tenía, y que su departamento de sistemas simplemente no quiso usar por que le da pereza (y que tampoco van a usar el nuevo, de pasada). No se ve en los titulares el trabajo que hombres y mujeres valientes y entregados están realizando todos los días para evitar que millones de pesos del erario público terminen en manos de empresarios y políticos corruptos, y que lo evitan haciendo algo bien simple: el trabajo para el que fueron contratados. Tampoco dicen que los comprometidos ayuntamientos siguen gastando millones de pesos que terminan en empresas extranjeras, sobre empresas locales, solamente por ese enfermo malinchismo del que está enfermo México. Eso no sale en los medios.

Hoy tengo la oportunidad de trabajar con un equipo de personas que han decidido cambiar las cosas, hoy soy parte de ese equipo que ahorra 400,000 hojas de papel al año, de ese equipo de gente que deja de gastar millones de pesos en cosas que se pueden hacer mejor dentro de la institución. Hoy desarrollamos ideas innovadoras para beneficio de los ciudadanos que pagan nuestros sueldos e intentamos hacer que ese desarrollo tecnológico se traduzca en un mejor aprovechamiento de los recursos. Recursos que además no tenemos, y que por cuestiones administrativas nunca van a llegar a nosotros. No son "niños genio" de 15 años, y tampoco hacemos millones vendiendo espejitos. No somos famosos, solamente hacemos nuestro trabajo, día a día.

No, no estamos en los reflectores, por que si usted quiere ser discriminado, ya puede ser negro, homosexual, indígena, mujer o comunista, y habrá alguien de su misma condición haciendo marchas y solidarizándose con usted. Pero si usted quiere ser discriminado y además estar solo, y que no exista un alma que se preocupe de usted, entonces usted lo que debe hacer es hacerse ñoño, hablar de tecnología y no de productos, hablar de ciencia y no de consumo, intentar desvelar los secretos del universo... y en nuestro caso, hacer algo tan sobrenatural como nuestro trabajo, como sobreponernos a las limitaciones políticas y administrativas y demostrar que no hacen falta millones para cambiar el mundo, por que no necesitamos computadoras de marcas vistosas, ni consumir "gadgets"; y mucho menos estamos en las reuniones de "hacking cívico", ni vestimos a la moda con camisetas nerds, no, básicamente estamos muy ocupados trabajando para los ciudadanos y no tenemos tiempo de seguir modas o tendencias,  por que resulta que lo único que hace falta es conocimiento, inteligencia y valor.