lunes, 28 de diciembre de 2015

Para mejorar el mundo...

Para cambiar el mundo, para mejorarlo hace falta gente buena, gente comprometida con su familia y con su país, gente decente que sepa hacer las cosas. Gente inteligente y culta que tenga sepa hacer las cosas, que tenga los conocimientos necesarios y que trabaje para el beneficio de todos y no solamente para el suyo propio...

Para mejorar el mundo hace falta gente valiente, gente que le tenga un desprecio total a su vida, gente a la que no le importe perderlo todo por hacer lo correcto, por mantener inmaculado su Honor, gente que ante todo sea leal a sí misma, a sus más profundas motivaciones y que esas motivaciones estén siempre del lado de la trascendencia de la especie. Hace falta gente realmente fuerte y que tenga una inteligencia a la par, que tenga los medios para sostener su trabajo, para destronar las ruedas que nos trituran y que nos llevan inexorablemente a la extinción (y que los humanos mismos construímos)

Necesitamos gente llena de amor a la humanidad y a la vida en general, gente libre, pero de veras libre... nos sobra esa gente libre que vive atada al televisor, al mandil, o al hambre ancestral. Gente libre de todo atavismo, sí, ejemplares maravillosos, los mejores seres humanos que estén dispuesto a darlo todo por amor infinito a su especie.

Sí, hace falta que gente llena de amor voluntariamente, alegremente se inmole en sacrificio, se enfrente a las balas y a las bombas, a los despidos y a la publicidad (ésta última, que destruye más que cualquier otra cosa inventada por el hombre). Gente que sea imposible sobornar, acostumbrar, guiar a la corrupción, a la ambición, a la comodidad de dejarse extinguir en medio de la clase media.

Gente con un amor infinito, insisto, con un amor pleno, ejemplares maravillosos de seres humanos que combinen amor, sabiduría, fuerza y voluntad. Hace falta que los mejores de nosotros se lancen en sacrificio, que abandonen toda esperanza de felicidad, de cálido hogar, de familia que espera, de seguridad, de fraternal abrazo... que lo abandone todo para salvar a esa muchedumbre paralizada en el estupor del consumo, violentos, reaccionarios, ambiciosos, sucios... una muchedumbre que habitualmente los ridiculiza, amenaza, ataca, mata, destruye, despide, o mata a sus familias si esa gente (que nos hace infinita falta) intenta cambiar hasta el más mínimo engrane del sistema que nos está matando a todos.

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